DEA en Comunicación y Humanidades por URL
Profesor de EADA Business School, IL3 (UB) y IDEC (UPF)
Comunicador y Conferenciante Open Mind
Desambiguador. Ayudante a pensar.

La comunicación no es todo, pero está en todo

La dictadura de los Mediocres

Tipo publicación:
Artículos en prensa

Fecha publicación :
01-03-2001

Medio:
Expansión


  

La transformación que tiene lugar en todo el planeta está poniendo en evidencia al mundo de las organizaciones. Después de muchos años  de  pasión por la ciencia de la gestión, las estrategias, estructuras y sistemas empresariales consistentes,  nos encontramos ahora enfrentados a nosotros mismos. Los  cambios que se esperan en demografía, medio ambiente, genética, tecnología y valores sociales dejan definitivamente en evidencia a una vieja tropa empresarial: los mediocres.

Todos sabíamos que existían los mediocres. En el trabajo, en la familia,  en el bar con los amigos, siempre había alguien  dispuesto a representar  lo común, lo ordinario por normalizado, lo vulgar por universal  y lo imperfecto como humano. Conocíamos hombres y mujeres mediocres. Reconocíamos a  jefes mediocres y empleados  mediocres. Hay empresas mediocres  en todos los campos. Las hay  privadas y publicas. Hay funcionarios mediocres y ejecutivos mediocres. No pasaba nada.

Pero el mediocre actúa sin parecerlo. Estructura su entorno a la medida de su medianía y la arraiga en su cercanía por medio de la parálisis. Hace lo que ha de hacer y nada más. No se equivoca nunca, sólo obedece. Manda o es mandado, no piensa, ni negocia. Pierde el tiempo sin tenerlo y lo sabe todo cuando algo sale mal. El mediocre va imponiendo sus normas sin que nadie repare en sus estrategias sibilinas  y, poco  a poco, va captando  adeptos a su comunidad: es la dictadura de los mediocres.

Es probable que la sociedad abierta esté modernizada y haya sido capaz de escapar de las dictaduras de los gobiernos. Sin embargo, es muy posible que la empresa  (y la familia) sean dos de los sistemas cerrados más  decimonónicos  de nuestros días. Los cambios que se avecinan en los próximos años, hacen necesario que despertemos de nuestro sueño de la estabilidad. La tranquilidad, la normalidad y la inalterabilidad parece convertir en mediocres  a las personas. 

Sólo los aventureros de la vida cotidiana, aquellos que han sustituido el trabajo por la solución de problemas, dejan de lado la mediocridad. Tienen tiempo para aprender, aceptan la ansiedad como motor del cambio, se comprometen y basan su relación en la negociación. Son intolerantes con la norma, el manual y las órdenes sin sentido. Construyen valores compartidos  y  compiten consigo mismos.

Es evidente que estamos en tiempos del gran cambio y nos vemos perdidos en un frondoso y desconocido bosque. Dicen los expertos que cuando la gente se extravía en la maleza, se muere de vergüenza (mediocre sentimiento) dejando de hacer lo que realmente los salvaría: pensar.

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