DEA en Comunicación y Humanidades por URL
Profesor de EADA Business School, IL3 (UB) y IDEC (UPF)
Comunicador y Conferenciante Open Mind
Desambiguador. Ayudante a pensar.

La comunicación no es todo, pero está en todo

El empresario y las Relaciones Públicas

Tipo publicación:
Artículos en prensa

Fecha publicación :
16-12-1990

Medio:
Catalunya Empresarial n36


  

Las películas de espionaje y agentes son aparentemente distraídas a la vez que difícilmente creíbles a priori. Pero lejos de la parafernalia cinematográfica o literaria, con una actitud reflexiva y todo lo cercana posible a la objetividad que nos permita la escasa información que poseemos (o absorbemos), podríamos afirmar que la realidad es mucho más creativa que la ficción.

Sobre todo hoy,  cuando, a un paso de la CEE, siguen arraigadas actitudes empresariales del siglo pasado. Es así como recientemente un periodista me comentaba lo extremadamente difícil-fácil que era contactar con un empresario para conocer las actividades de su negocio.

Era curioso ver como la llamada del periodista quedaba encerrada en un mutis sin límite cuando pretendía conocer la marcha de la corporación elegida y como, poco a poco, debía conseguir información entre los alambres de espinos colocados por la política de silencio de nuestro empresario. Una constante aparecía en estas llamadas: la zona catalana.

Pero curiosamente, cuando se hacían estas mismas llamadas a la zona central (léase sobre todo Madrid), la filosofía era abismalmente diferente. Todo el mundo deseaba informar-hablar-contar. Incluso el periodista detectó información contradictoria, dispersa e hinchada. Es el rol del Empresario-relación pública* y  acorde con el sentir <>tan común y extendido en la capital.

Pero ni una ni otra nos parecen actitudes cercanas al concepto de nanagement necesario en nuestros días.

La comunicación y sobre todo la técnica de relaciones públicas queda relegada a la función-problema o, en cualquier caso, a una actitud cultural poco objetiva y menos empresarial como se refleja aquí.

Los medios de comunicación no sólo juegan un papel relevante en la sociedad –economía- empresa por medio del periodista sino por su propia evolución. La proliferación de los canales privados no sólo ha provocado cambios en la relación consumidor-empresa, sino que ha generado una nueva figura: la opinión pública. Por otra parte el efecto zaping, el cambio de un canal televisivo a otro, centra su motivo principal en la publicidad (el porcentaje de zaping en este caso es del 35%), según un estudio reciente de bruñe Emopública.

Por todo ello, estoy convencido de la rápida e inevitable muerte del monopolio de la publicidad. Por supuesto, no el de la publicidad como tal sino el monopolio que supone su utilización como única técnica de comunicación al servicio del empresario.

La comunicación hasta hace poco verticalizada, un-solo-canal versus una-sola-técnica-de-comunicación, se ha horinzontalizado, varios-canales versus varias técnicas-de-comunicación, poniendo las cosas difíciles para el empresario y sus asesores; para presupuestos y control de resultados.

El empresario ha de reconocer que, igual que su persona, la empresa comunica por el solo hecho de existir y que todo el proceso de su imagen va más allá de lo que podemos decir de nosotros mismos, siendo importantísimo lo que puedan decir otros de nosotros.

A la vez que, igual que sus gastos la motivación de los empleados o sus máquinas tienden a perder efectividad por definición (por eso existen los empresarios para evitarlo todo), la comunicación tiende a desorganizarse irremediablemente. En consecuencia, ni el silencio (no existe) ni la parlanchinería son buenas para controlar una imagen planificada.

Más problemas. Hay que reconocer por otra parte el bombardeo de conceptos, asesorias, opiniones, técnicas y pseudotécnicas que sufren nuestros empresarios: identidad corporativa, publicidad, marketing directo, sponsoring, mecenazgo relaciones públicas, promoción, etc., etc., etc… En cada esquina una técnica de la mano de un experto.

Hay que hacer una alto en el camino y revisarlo todo. Y esto sólo puede hacerlo nuestro empresariado.

El empresario ha de planificar, del mismo modo que lo hace en concepto de recursos económicos, en concepto de recursos de imagen.

Por otra parte, ha de exigir de los profesionales de la comunicación más coherencia en sus asesorías y sobre todo un sentimiento gremial (dentro de la competencia legal) que vaya en beneficio de todos.

Aún cuando estoy convencido de que la realidad empujará a unos y a otros a reflexionar sobre su postura antes de lo imaginable, no podremos evitar que todo siga igual (o peor) respecto a las relaciones públicas, sobre todo cuando la chica Bond de turno haga su aparición en la pantalla de nuestro mundo empresarial.

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